Preguntas y Respuestas
Homenajeados con el Premio de la Paz de California 2006
Sahra Abdi
P: ¿De qué forma la violencia afecta a su comunidad?
R: En Somalia, pelear era lo normal. Los niños usaban sus manos y gritaban para expresar sus sentimientos. Pero aquí en Estados Unidos, los niños son arrestados y enviados a reformatorios apenas se van a las manos. Nadie les dice: “No puedes usar tus manos aquí. Tienes que expresarte de otra manera”. Entonces, muchos niños no van a la escuela porque si estás en la escuela y haces algo malo tres veces, te expulsan y catalogan como buscapleitos. Así que, aunque no quieren ser violentos y quieren vivir en Estados Unidos y ser buenos ciudadanos, nadie les ha enseñado cómo controlar su ira o qué hacer con ella. Si podemos conseguir los recursos necesarios para trabajar con los niños y sus padres de modo que se adapten positivamente a un nuevo ambiente, así como para capacitar a los proveedores de servicios sociales, escuelas y otros sobre las diferencias culturales, podremos crear un entorno saludable.
P: Describa algunos de los programas que ayudan a los jóvenes a controlar la ira.
R: Ofrecemos clases para padres donde les explicamos la forma en que se disciplina a los niños en Estados Unidos, además de cómo controlar el estrés, cómo hablar con sus hijos sobre la escuela y cómo estar al tanto de lo que hacen sus hijos. Para los jóvenes, formamos grupos para enseñarles a llevarse mejor con sus padres y a vivir en dos culturas. Algunas niñas nacieron aquí, pero sus padres aún piensan y actúan como si estuvieran en Somalia, lo que ocasiona problemas intergeneracionales y culturales. Por ejemplo, algunas niñas dicen: “Mi mamá no dice te quiero. Ella no me quiere”. En estos casos siempre les decimos: “Tu mamá está tratando de mostrarte cuánto te quiere haciendo cosas por ti. Ella piensa que tú ya sabes que te quiere”. Tratamos de facilitar grupos donde los jóvenes vienen y aprenden mutuamente.
P: ¿Cómo podemos mejorar la ayuda a ciertas comunidades necesitadas?
R: Cada comunidad tiene necesidades diferentes. Los problemas surgen cuando los servicios existentes son inaccesibles o no son apropiados para las familias somalíes desde un punto de vista cultural. Además, hay muchos servicios que están disponibles y pueden ser apropiados, pero la comunidad no sabe que existen. Es importante que los diferentes grupos étnicos participen en la planificación e implementación de políticas y programas nuevos. Como activistas del cambio positivo, debemos comprometer a los miembros de la comunidad en la solución de los problemas que los afectan. A veces lo único que hay que hacer es preguntar: “¿Qué es importante para ti? ¿Qué necesitas? ¿Qué está ocurriendo?”.
Margaret Díaz
P: ¿Cómo y por qué decidió tomar parte activa en la prevención de la violencia doméstica?
R: Soy sobreviviente de la violencia doméstica. Durante 16 años viví con un golpeador, hasta que en octubre de 1984 huí de Oklahoma. Cuando llegué a California, vivía en la casa de mi cuñada y mi cuñado y tenía dos empleos. Constantemente pensaba que ninguna mujer debería tener que huir de su hogar. Nunca me había ido de Oklahoma más que para visitas, y cuándo llegué aquí descubrí un mundo completamente nuevo. Por eso, me dije a mi misma: Qué tal si ayudas a otra persona a no tenga que abandonar su hogar. La respuesta fue: hazlo. Quise establecer la activación de un proceso para tratar de hacer algo respecto a la violencia doméstica.
P: ¿Ha observado cambios en las actitudes desde que comienzo?
R: Sí. De hecho cuando Nicole Simpson fue asesinada en 1994, la prevención de la violencia doméstica se convirtió en un tema candente y todos querían hacer algo al respecto. Pero después, con el paso de los años, el tema volvió a quedar encubierto. En la década de los 80, la violencia doméstica era un tema del que raramente se hablaba. La actitud era: “¿Qué habrá hecho para recibir tremenda golpiza?”, o bien “¿Por qué sigue con él? Seguro que es por drogas o alcohol”. Lamentablemente, estamos observando esa tendencia otra vez y eso no está bien. Uno no puede golpear a su esposa o a su niño. Tenemos que salir a la comunidad y educarlos.
P: ¿De qué forma trabaja con los jóvenes?
R: Sabemos que muchos jovencitos golpean a sus novias. [Las escuelas] nos llaman para que hagamos presentaciones. Me asombró cuando una jovencita menuda, de no más de 15 años, me dijo: “Mi novio me compró un beeper”. “¿Por qué?”, le pregunté. “Pues quiere que le llame cuando salgo de la escuela, cuando hago esto o lo otro”. Mi respuesta fue: “¿No te das cuenta de que ésta es una forma de controlarte?”. Las jóvenes no se dan cuenta de esto. Sólo sienten que ellos las “aman”. Por eso visitamos escuelas y hablamos con los jovencitos, incluso con los niños, y les decimos que ésta no es forma de tratar a una mujer. A ellos [los jóvenes] no les gustaría que alguien tratara así a sus madres o hermanas.
P: ¿Cree que es posible prevenir la violencia?
R: Creo que la violencia puede prevenirse y que la educación es la clave. Si podemos llegar a los niños en la escuela primaria, estoy segura que podemos reducir la violencia. Si podemos llegar a los niños más pequeños y enseñarles alternativas a la violencia, creo que podemos [lograr cambios positivos]. Tal vez no podamos eliminar la violencia por completo, pero creo que podemos erradicar una gran parte. Si al crecer lo único que Jimmy ve en su casa es violencia, cuando vaya a la escuela volcará su violencia contra cualquiera que se le acerque, porque eso es lo único que conoce. También es importante educar más a las víctimas de la violencia doméstica. Si no ponemos fin a la violencia, el ciclo continuará
Anthony Thigpenn
P: ¿Cuáles son algunas de las razones por la que sus programas dan resultado?
R: Lo primero que se me ocurre es debido a las personas excepcionales que integran las comunidades en las que trabajamos: nuestros líderes comunitarios. Algunos de nuestros líderes tienen 13 años y otros nos han acompañado desde el principio. La gente tiene su vida propia, incluyendo familias y problemas propios, pero deciden participar para tratar de mejorar su comunidad, su ciudad y, con algo de suerte, el mundo. Su dedicación y compromiso es una de nuestras mejores fuentes de inspiración y nuestro mejor recurso. Otra clave de nuestro éxito es que siempre hemos considerado nuestro trabajo como un experimento. Sabemos adónde queremos llegar, pero no necesariamente cómo. Así que, mantener el espíritu de la experimentación, no ponerse demasiado dogmático con ninguna metodología y estar dispuestos a aprender, son importantes.
P: ¿De qué forma sus programas previenen la violencia?
R: Si los jóvenes que están metidos en pandillas u otra clase de actividad antisocial tuvieran un trabajo, una carrera o la oportunidad de ir a la universidad, no existiría ninguna duda de que sus vidas hubieran tomado un rumbo diferente. De hecho, AGENDA, el primer componente de SCOPE, fue fundado originalmente después de los disturbios callejeros de 1992 en Los Ángeles. Me sorprendió la falta de oportunidades que tenían las comunidades pobres tanto para entender como para expresar sus opiniones a la hora de cambiar las políticas públicas. Crear salidas para que la gente exprese sus frustraciones de forma positiva, así como ofrecerles la oportunidad de ir a la universidad y tener un buen empleo y trayectoria profesional, son absolutamente fundamentales a la hora de prevenir la violencia.
P: Explíquenos cómo se ocupa de prevenir la violencia en su comunidad.
R: Algo que entendimos desde el principio fue que queríamos basar nuestra obra en la comunidad local. Es por esto que todos nuestros líderes comunitarios y miembros de la junta directiva viven en el sur de Los Ángeles u otras comunidades que padecen de los problemas que estamos tratando de resolver. También sabemos que trabajar en una sola comunidad no es suficiente, por lo que nos hemos esforzado por establecer alianzas entre diferentes comunidades, grupos étnicos y constituciones sociales. Dedicamos mucho tiempo a entablar relaciones con funcionarios progresistas y sindicales, líderes institucionales y organizaciones comunitarias como Community Coalition, Alameda Jobs Coalition y Chinatown Service Center. Pensamos que la colaboración es la clave para encontrar la solución a los problemas en materia de violencia, salud y pobreza que azotan a nuestra comunidad. Finalmente, les preguntamos a los miembros de la comunidad cuáles son los temas más importantes para ellos. Después de generar ideas con nuestros líderes comunitarios y analizar el entorno político, creamos soluciones proactivas que luego compartimos con la comunidad de modo de determinar qué cosas tienen sentido para ellos y en cuáles desean participar. |